Quiero

 

Si muero, porque no estoy seguro de que vaya a morir, quiero que mis restos sean puestos dentro una caja.

 Quiero que la caja sea transparente y este encima de un pedestal.

 Quiero que el pedestal se ubique en un balcón de una casa vacía que dé al mar.

 Quiero que la casa sea ocupada por una familia gitana que advierte la ausencia y desolación de la casa.

 Quiero que la familia gitana toque la guitarra de noche, canciones que celebren la vida en comunidad.

 Quiero que la familia gitana se aburra rápido de tanto sedentarismo y parta al amanecer de un nuevo día, se suban a una casa rodante y transiten por una ruta desértica.

 Quiero que en el medio de la ruta se encuentren con un hombre que les hace dedo, muy parecido a mi, lo levanten y escuchen su historia.

 Quiero que el hombre que cuenta la historia se tome su tiempo para relatar mi vida, desde mi feliz nacimiento hasta mi trágica salida.

 Quiero que los gitanos, se emocionen y celebren mi vida simple, interrumpida antes de tiempo.

 Quiero que la emoción los embargue de tal manera que el conductor se distraiga y muerde la banquina.

 Quiero que la casa rodante de tres vuelcos antes de quedar boca arriba entre unos arbustos.

 Quiero que todos sobrevivan, salvo el hombre que les contó la historia de mi vida.

 Quiero que los gitanos se alejen de este paisaje en busca de nuevas aventuras y que la familia del hombre que murió en la ruta ponga sus restos en una caja, encima de un pedestal dentro de una casa vacía que dé al mar.

 Quiero que los gitanos vuelvan a esa casa vacía, regresen a la ruta, levanten al hombre y muerdan infinitas banquinas.

Quiero que quien se preocupe por los aspectos temporales de la historia quede condenado a una vida lineal, sin sorpresas y cuanto más intente olvidar esta historia, con mayor facilidad el relato le ira colonizando su cabeza.

Y quiero que vos, que sonreís y me aceptas así, recuerdes está historia si te da la gana, para siempre.


 

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